← Un Catecismo Ortodoxo
96
De la gratitud del hombre

Entonces, ¿no pueden ser salvos los que son ingratos y permanecen aún despreocupados de sus pecados, no convirtiéndose de su maldad a Dios?

Respuesta

De ninguna manera; pues la Escritura testifica que ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores entrarán en el Reino de Dios. (1 Corintios 6:9, 10; Efesios 5:5, 6; 1 Juan 3:14, 15)