El Señor nuestro Dios es un Dios único, vivo y verdadero; cuya subsistencia está en Él mismo y es de Él mismo, infinito en ser y perfección.
1. El Único Dios Verdadero
El Señor nuestro Dios es un Dios único, vivo y verdadero; cuya subsistencia está en Él mismo y es de Él mismo, infinito en ser y perfección; cuya esencia no puede ser comprendida por nadie sino por Él mismo; es un espíritu purísimo, invisible, sin cuerpo, sin partes ni pasiones, el único que posee inmortalidad, y que habita en luz inaccesible; es inmutable, inmenso, eterno, incomprensible, todopoderoso, infinito en todos los sentidos, santísimo, sapientísimo, libérrimo, absolutísimo, que hace todas las cosas según el consejo de su propia voluntad, que es inmutable y justísima, para su propia gloria.
Es amorosísimo, benigno, misericordioso, longánimo, abundante en bondad y verdad, perdonando la iniquidad, la transgresión y el pecado; es el galardonador de los que le buscan con diligencia, y sobre todo justísimo y terrible en sus juicios, que odia todo pecado, y que de ninguna manera dará por inocente al culpable.
2. La Suficiencia de Dios
Teniendo Dios en sí mismo y de sí mismo toda vida, gloria, bondad y bienaventuranza, es todo suficiente en sí mismo, no teniendo necesidad de ninguna criatura que Él haya hecho, ni derivando ninguna gloria de ella, sino que solamente manifiesta su propia gloria en ella, por ella, hacia ella y sobre ella.
Él es la única fuente de todo ser, de quien, por quien y para quien son todas las cosas; y Él tiene soberanía absoluta sobre todas las criaturas, para hacer con ellas, por ellas y sobre ellas todo lo que le plazca.
A sus ojos todas las cosas están abiertas y manifiestas; su conocimiento es infinito, infalible e independiente de la criatura; de modo que para Él no hay ninguna cosa contingente o incierta. Es santísimo en todos sus consejos, en todas sus obras y en todos sus mandatos.
A Él es debida de parte de los ángeles y los hombres, así como de toda otra criatura, cualquier adoración, servicio u obediencia, que tengan a bien darle, que Él demande de ellos.
3. La Santa Trinidad
En este Ser divino e infinito hay tres subsistencias, el Padre, el Verbo o Hijo y el Espíritu Santo, de una sustancia, poder y eternidad, teniendo cada uno toda la esencia divina, pero la esencia indivisa.
El Padre no es de nadie, ni por generación ni por procesión; el Hijo es engendrado eternamente del Padre; el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo; todos ellos infinitos, sin principio y, por lo tanto, son un solo Dios, que no ha de ser dividido en naturaleza y ser, sino distinguido por varias propiedades relativas peculiares y relaciones personales; la cual doctrina de la Trinidad es el fundamento de toda nuestra comunión con Dios y nuestra consoladora dependencia de Él.
Referencias Bíblicas
- 1 Corintios 8:4, 6 - "Sabemos que un ídolo nada es en el mundo, y que no hay más que un Dios... para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre."
- Deuteronomio 6:4 - "Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es."
- Jeremías 10:10 - "Mas Jehová es el Dios verdadero; él es Dios vivo y Rey eterno."
- Isaías 48:12 - "Yo mismo, yo el primero, yo también el postrero."
- Éxodo 3:14 - "Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY."
- Juan 4:24 - "Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren."
- 1 Timoteo 1:17 - "Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos."
- Mateo 28:19 - "Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo."
- 2 Corintios 13:14 - "La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros."